Historia
El regadío ha sido uno de los ejes vertebradores sobre los que ha pivotado el proceso de modernización de la agricultura y, por extensión, del conjunto de la economía española a lo largo del siglo XX. Su importancia, con todo, va más allá de lo estrictamente económico pues también ha jugado un papel clave en el reequilibrio territorial al contribuir a mantener e incluso incrementar la población en las áreas rurales.
El canal de Aragón y Cataluña, llamado en un principio de Tamarite de Litera, ejemplifica perfectamente dichos procesos. Y su caso todavía adquiere mayor valor si tenemos en cuenta que constituye la primera y una de las principales concreciones de la gran apuesta modernizadora basada en el regadío. Apuesta que Joaquín Costa reivindicó con rotundidad ya a fines del siglo XIX al reclamar la "Política Hidráulica". Apuesta que a principios del nuevo milenio se ha convertido en una realidad tangible y con una clara potencialidad de futuro atendiendo al elevado grado de desarrollo de las estructuras productivas de sus municipios y a la próspera red de ciudades medias que incluye en su perímetro de riego.
En consecuencia, la conmemoración del primer centenario de su inauguración por parte de S. M. el Rey Alfonso XIII es un motivo de legítimo orgullo no sólo para los regantes y otros beneficiarios directos del Canal, sino también para el conjunto de la ciudadanía española. Por ello, el sentir unánime de la población es que la Corona esté presente, una vez más, en un momento tan trascendente para toda esta extensa región a caballo entre Aragón y Cataluña.

Utilidades
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Comunidad General de Regantes
Somos el nexo de unión de cientos de usuarios, comunidades de regantes, tomas independientes, usos ganaderos, usos industriales, ayuntamientos,... y trabajamos para dotar del agua necesaria a todos ellos.
El Canal de Aragón y Cataluña
Es el conductor principal del agua para todos los usuarios. Más de 100 kilómetros de canal con cientos de tomas. Es necesario un gran esfuerzo para el buen mantenimiento de toda su infraestructura.
Embalses de agua
El embalse de Joaquín Costa, el embalse de Santa Ana y, próximamente, el embalse de San Salvador reservan el agua que, durante el invierno y la primavera, bajan por los ríos Ésera y Noguera-Ribagorzana.



